8 de diciembre de 2011

13.- PROTECTORADO

No puedo disimular ante los santos esposos a los que acompaño, que estoy preocupado y triste. Los motivos: Enfermedad, pobreza, matrimonios que rompen, jóvenes desorientados, padres de familia en paro, abortos, ancianos en soledad... San José asiente con la cabeza mis palabras, pero me mira con ojos de cariño y esperanza. Esa es su forma de hablar. Pero María, cogiéndome de la mano me dice más o menos estas palabras: "No temas, ¿no estamos aquí? ¿no soy yo tu Madre? ¿no te tengo en mi regazo? Que nada te apene y te inquiete" Me va bien esta protección y cuidado de mi Madre, porque todo esto es por culpa del pecado, por lo que me desanimo y me entristezco. Como dijo en Lourdes: "Yo soy la Inmaculada Concepción".