13 de diciembre de 2011

18.- TODO EL DÍA POR DELANTE

¡Qué monótono el camino! Todos los días lo mismo. Cosas vulgares, normales y corrientes que apenas tienen resonancia en la vida social y publica. Vengo quejándome de esto, cuando soy regañado: "Es ahí donde te haces santo". Cosas grandes e importantes, quizás no puedas ofrecerlas al Señor; las cosas pequeñas, al alcance de todas las manos, esas sí que pueden ser ofrecidas al Señor. Una sonrisa, el rezar por alguien que está hospitalizado, el compartir una idea genial con alguien... Hoy tengo todo el día por delante para hacer las cosas ofreciéndoselas al Señor, pensando que soy "Marta en Betania", que mis amigos y familiares son los apóstoles y que esa persona, objeto de mi propósito es el mismo Jesucristo.