3 de abril de 2017

JUEVES SANTO


13 DE ABRIL DE 2017

            Hemos venido recorriendo estas semanas de cuaresma, desde aquel miércoles de ceniza, para celebrar, entre otras cosas, este día del Jueves Santo. Un día lleno de contenido y de grandes emociones para un cristiano: La institución de la Eucaristía, la ordenación sacerdotal de los primeros apóstoles, el amor cristiano hecho a base de servir a los hombres y la renovación de nuestra pertenencia a la comunidad parroquial.
            Descontemos el tiempo y nos vamos con Cristo a la sala de la segunda planta de aquella casa en una de las callejuelas de Jerusalén. Allí está Cristo con sus Apóstoles celebrando la Eucaristía en la mesa del Altar. Ahora es el gran misterio, que hace que vivamos la Presencia de Cristo en esta Misa solemne y luego en el Sagrario, bellamente adornado en su capilla.
            Entramos, nos ponemos en su Presencia y le decimos: “Señor, que me ves, que me oyes… Te adoro con profunda reverencia… Te pido perdón de mis pecados…” Vamos a vivir el misterio que elimina el tiempo y nos permite estar con el Señor, igual que hace dos mil años.
            Y también en esto, nos parecemos a los apóstoles. Ellos iban por el camino discutiendo cuál de ellos sería el mayor, el más importante. Nosotros vamos por el camino con parecidas discusiones. Y Jesús da la misma respuesta: Se quita la túnica, se ciñe la toalla, coge la palangana y se pone a limpiar los pies a sus discípulos. Jesús, el Señor, realiza un trabajo para esclavos. Nos pide amar como Él amó, nos exige que tengamos los mismos sentimientos que Él, que pisemos en sus mismas pisadas, que pongamos los pies en sus mismas huellas.
            Pero el momento de su muerte se echa encima. Hay claros presagios de traición, de abandono, de entrega definitiva… La conversación ágil se apaga enseguida, mientras que la palabra de Jesús sigue fluyendo continua, nueva, extremadamente dulce, tensa en confidencias supremas, cerniéndose así entre la vida y la muerte.
            Y vienen los grandes contrastes, las grandes diferencias en las actitudes de los protagonistas de la Pasión. El contraste entre el amor de Cristo en esta tarde noche y la traición de Judas que va a encabezar a los enemigos del Señor vendiéndolo por un puñado de ridículas monedas. La anterior discusión de los suyos sobre la primacía en el Reino de Dios y las palabras de Jesús diciéndoles que se destaquen en el amor por los demás. El sueño de aquellos apóstoles que en otras ocasiones le han acompañado, con la oración intensa del Señor para acrecentar la decisión de cumplir hasta el extremo la voluntad de su Padre Dios. La huida de todos, las negaciones de Pedro, la satisfacción de los poderosos de la nación… Pero, por otro lado, la entrega servicial y el amor a los demás por parte de Jesús.
            ¿Cómo respondo al amor de Cristo Jesús? Y repaso ahora y más tarde en el Sagrario, cómo vivo la Misa diaria o dominical, cómo son mis comuniones, si cuido realmente mis visitas al Santísimo, cuáles son las normas de piedad que tengo en mi vida cristiana, con qué frecuencia acudo al confesionario…
            Hoy es el día de una comunión especial. Hoy es el día en que sólo me puedo acercar a Cristo con el corazón limpio. Hoy tengo que aprender de María, nuestra Madre, de sus comuniones en las Misas que celebraba San Juan, el apóstol amado del Señor.
            Vale la pena meditarlo y rogarle a María que nos alcance del Señor algo de esa pureza, humildad y devoción suya.

QUE ASÍ SEA