3 de abril de 2017

VIGILIA PASCUAL


15 DE ABRIL DE 2017


           Estamos siendo testigos de una gran riqueza de signos, llenos de expresividad y plasticidad: El fuego que se ha encendido en la puerta, el Cirio Pascual bellamente adornado, la Luz de Cristo que se ha ido extendiendo por todo el templo desde un solo punto, las Lecturas sagradas, recorriendo la historia de la salvación…, nos queda la renovación de las promesas bautismales y la bendición con el agua de la fuente bautismal.
            Jesús viene a buscar, con las armas vencedoras de la Cruz, a Adán y a Eva. Es decir, a ti y a mí, a cada uno de nosotros. Para hacernos salir afuera, como semanas antes veíamos en el milagro de su amigo Lázaro.
            Hoy, es noche, los que estamos aquí, como cientos de miles en todo el mundo, somos testigos del triunfo en la Resurrección de Cristo. Es la confirmación de las promesas de la Bienaventuranza.
            Hace dos mil años, unas mujeres fueron de madrugada al lugar donde habían dejado a toda prisa el cuerpo maltrecho de Jesús de Nazaret. Se encuentran con el sepulcro vacío y signos de vida por todas partes. Comienza Cristo a aparecerse resucitado. A unas mujeres.
            El Reino de Dios es para los que no son tenidos en cuenta por los poderosos de este mundo. Los que nunca están en los momentos más decisivos de nuestra vida. No pensemos en otras personas que creemos que tienen más poder de decisión. ¡Nosotros! Los pobres según el espíritu, los que tienen hambre y sed de Dios; los constructores de la paz; los limpios de corazón; los que lloran al ver conculcados los derechos de Dios y de sus hijos y saben perdonar tantos atropellos; los perseguidos y maltratados por la crítica mordaz de los que fuera, por confesar con las palabras y con las obras su fe… Quienes han encarnado en sus vidas o se esfuerzan porque así sea el espíritu de las Bienaventuranzas.
            Vemos nuevos contrastes. Si hemos de recordar a un mundo que se alimenta de la ilusión de que la felicidad está en tener a cubierto las necesidades materiales, que la vida no está en la hacienda. Si frente al señuelo del placer decimos que quien mira a una mujer con malos ojos, deseándola, ya adulteró en su corazón. Si a quienes se sienten seguros en sus convicciones y desprecian las de Cristo les hacemos ver que se parecen al hombre necio que edificó su casa sobre arena. Si debemos cuestionar convencionalismos, mentiras, injusticias…, y esto fue siempre no sólo molesto sino peligroso, y nos pueden acusar de inhumanos, de ir en contra del progreso de la humanidad, hemos de afianzarnos en la fe en el Hijo de Dios que nos amó y se entregó por nosotros, por cada uno de nosotros.
            Esa fe será nuestra seguridad y defensa frente a una mentalidad hostil.
            ¡Vivir de fe! Nadie como Cristo ha sabido recoger el profundo latido del corazón humano y ha dado una respuesta convincente a nuestros más genuinos anhelos y deseos.
            Jesús ha superado la muerte, ha cambiado el mundo y se ha convertido en la salvaguardia de los valores más nobles y humanos.
            Vamos a llenarnos de Luz y de alegría, porque Cristo, el sentido de nuestra vida, ha resucitado.

QUE ASÍ SEA